El cruce de LA COORDILLERA DE LOS ANDES – General JOSE DE SAN MARTIN

El cruce de LA COORDILLERA DE LOS ANDES – General JOSE DE SAN MARTIN

CRUCE DE LA CORDILLERA DE LOS ANDES

Se ha dicho del cruce de los Andes que fue una de las mayores proezas de esfuerzo que hayan realizado los hombres. Sólo el genio, la voluntad y los dotes militares del General San Martín permitieron su realización. La idea surgió en 1816; una tropa reducida, pero bien dis­ciplinada, que lograra pasar los Andes, tenía grandes probabilidades de sorprender a los españoles y liberar Chile. Aprobado el proyecto por el Gobierno de Buenos Aires, seis meses más tarde, el 17 de enero de 1817, sa­lían las tropas de Jaquel. Llegaba el momento de intentar el cruce de los Andes, con sus cuatro poderosas cor­dilleras de los andes. Una columna iría por el sur, por el desfiladero de USPALLATA. Otras dos, con el chileno O’Higgins y el generalísimo San Martín, buscarían, entre las esca­brosidades de los cuatro macizos, llamado camino de los PATOS. Las dificultades fueron abrumadoras. Cruzada con rumbo noroeste la sierra del PARAMILLO se alzó seguidamente, ante los hombres de San Martín, el coloso conocido por el “TIGRE”, poderosa cordillera de seis mil metros de altura en su zona central. Podía el General haberla rodeado por su extremo norte, pero lo desértico de este camino, en el que el agua habría escaseado, le obligó entrar en la cordillera de los andes, atravesándola por su extremo septentrional, para llegar al río San Juan, que ha dado su nombre a toda la ruta. Enfrente, una nueva cadena de montañas, la cordillera ESPINACITO, cerraba el horizonte. Franqueada por el paso del mismo nombre a cuatro mil quinientos metros, un descenso de tanta pendiente que entre curva y curva la distancia no excedía en ciertos lugares de algunos metros, llevó a las columnas al valle de los PATILLOS, que termina en su unión con el valle de los Patos. Después de pasar un frío intenso y de haber cruzado el río de los Patos por el vado que lleva hoy el nombre del Libertador, nuevamente sur­gía el obstáculo de la cuarta cordillera, la andina, que sirve de límite entre Argentina y Chile. Recorrida la ma­yor parte de un camino nada fácil, en el que fue forzoso abandonar los carros de bueyes con los bagajes de ar­tillería, todo invitaba a un pequeño descanso por el va­lle HERMOSO, limítrofe con las montañas: pista ancha,  agua, pastos para el ganado. Pero urgía ganar tiempo e impedir que los realistas ocupasen el desfiladero de Cusco, lugar dominante en la ruta al valle de ACONCAGUA, elegido para la unión con la otra columna. Para lograr este propósito destacó San Martin una vanguardia  de doscientos hombres, que al mando del Mayor Arcos, avanzando por la izquierda, atravesó la cadena por el paso del valle Hermoso, cayendo sobre La Ciénega y diezmando al destacamento realista de guardia en aquel punto. Mientras, el General, por el paso de las LLARETAS, bajó a unirse con Arcos, en el Cuzco. Los Andes estaban dominados y la conexión con la columna del sur asegurada.

cordillera de los andes-cruce de los andes-1

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Pero la sencillez del relato no puede reflejar las dificultades que en sus aspectos militar y humano ofrecía la empresa y que, al ser vencidas, acreditan el genio. Los soldados de San Martín tuvieron que sufrir los efectos  de los cuatro mil metros de altura, sin que bastase el recurso adoptado por el General de dotar de mulas a la infantería, para evitar el esfuerzo corporal. Al peligro de la altitud hubo que añadir el del clima desértico, con calor sofocante en el día y frío glacial por las noches, agravados por la escasez de agua, que faltó por completo en muchas jornadas. El ejército de  los Andes, como última prueba, tenía que avanzar por un peligroso terreno en el que las erosiones y resquebrajaduras de un suelo seco de siglos se traducían en avalanchas y despeñamientos. De 10,600 mulas, 1,600 caballos y 700 reses distintas con que se inició la marcha sólo llegaron a Chile 4,300 mulas, y 511 caballos y éstos, según un oficial de la columna, estaban tan estropeados que apenas iban a medio galope, el resto de los animales quedó muerto o inutilizado, atravesados por el Ejército. El dato es harto elocuente, pero nadie con más autoridad que San Martín puede resumir lo que el camino de los Patos: Camino de cien leguas, cruzado de eminencias escarpadas, desfiladeros, profundas angosturas, cortado por cuatro cordilleras de los andes. Tal es el camino de los Patos; vencerlo ha sido un triunfo.

el Cruce de LA COORDILLERA DE LOS ANDES – General JOSE DE SAN MARTIN