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▷ Los Caminantes – Un cuento para reflexionar

Muy buenas lectores. Hoy les traemos un cuento muy antiguo llamado «Los Caminantes», pero antes queremos hacerles una pregunta: ¿Han pensado cuánto favorece en la vida saber sobreponerse a los dolores y fatigas; y con voluntad y energía continuar adelante en la senda que nos hemos propuesto seguir?

Los Caminantes

Hassan y Saúl eran dos amigos que un buen día decidieron ir hasta una ciudad algo distante a fin de realizar algunos negocios que prometían ser ventajosos. Ambos eran mercaderes y tenían fama de ser honrados y cumplidores con los compromisos que contraían.

El inconveniente del viaje era que para llegar hasta aquella ciudad no había medio de transporte alguno.

Los Caminantes – Un cuento para reflexionar
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Hassan y Saul tenían que pasar por un camino áspero, mal trazado, pedregoso y el cual estaba por muchas partes cubierto de fango; lo cual dificultaba enormemente la marcha.

Los Caminantes – Un cuento para reflexionar

Al amanecer salieron los dos amigos. Tenían un buen día de marcha y debían hacer varios altos para descansar y tomar algún alimento que reparase sus fuerzas. En una pequeña bolsa llevaba cada uno la comida, que consistía en pan y frutas, y algunas cosas indispensables para el viaje.

Hassan y Saúl iban muy contentos, cuando de repente Saúl exclama lo siguiente: ¡Hay pobre de mí, ya no puedo más! Siento una gran fatiga. No puedo más. ¿Cómo?, repuso Hassan. ¡Si apenas llevamos tres horas de marcha! amigo, no creía que el cansancio te vencería tan fácilmente.

Saúl se sentó al borde del camino y siguió con sus lamentaciones. ¡Ay de mí! ¡Qué dolor siento en las piernas! A mí también me duelen las pierna expresó Hassan, pero si me dejo vencer por este natural cansancio al final no llegaré a la ciudad.

Los Caminantes – Un cuento para reflexionar

¡Vamos! continuó. ¡Animo! Sobreponte a tu fatiga, que aún nos falta mucho camino por recorrer. Saúl se logro ponerse de pie y echó a andar, pero al poco tiempo volvió a sentarse, aclamando: ¡Por favor, detén la marcha, Hassan! ¡No puedo seguirte! ¡Ay del pobre Saúl! ¡A qué estado miserable me veo reducido!…. ¡Ay, ay!.. ¡Infeliz caminante!

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Sin embargo Hassan nunca se detuvo a escucharle. El sabía muy bien que su compañero Saúl exageraba su cansancio y sus dolores, pues este era fuerte, robusto, y podía caminar perfectamente. Le faltaba voluntad para dominar aquellas molestias inevitables en viajes de tal clase.

Los Caminantes – Un cuento para reflexionar

Hassan continuo caminando, hasta que al final llegó a la ciudad y realizó un excelente negocio. A los dos días vio llegar a Saúl. ¿Cómo te has arreglado? pregunto asombrado Saúl al enterarse de que su amigo había hecho ya un buen negocio. Muy sencillamente repuso Hassan. Empleé en hacerlo todo el tiempo que tú perdiste en lamentarte.

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